Disponer de una vivienda digna y estable constituye una necesidad básica y esencial de cualquier ciudadano, incluidos aquellos con enfermedad mental. Por ello, estos pisos son una alternativa residencial para aquellas personas que carecen de vivienda propia o necesitan independizarse de su núcleo familiar. El objetivo fundamental es ofrecer un recurso residencial estable, con una dinámica de relación y convivencia de tipo familiar, y con una atención integral a sus necesidades, facilitando el mantenimiento en la comunidad de las personas con enfermedad mental en las mejores condiciones posibles de autonomía y calidad de vida, según los principios de normalización, rehabilitación e integración y participación social.

En definitiva, estos pisos funcionan como alojamientos integrados en la comunidad, en los propios barrios, en contacto con los recursos comunitarios para garantizar la inclusión efectiva y eficaz de los usuarios en la sociedad.

Estos pisos tienen la supervisión de un cuidador durante unas horas al día, como apoyo y punto de referencia para organizar y compartir la actividad cotidiana en la casa: limpieza, compras, cocina, descanso, trabajo/ocupación, tiempo libre.

En la actualidad la entidad cuenta con 2 viviendas de 5 plazas cada una.

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